Empezamos poniéndonos al corriente con la historia más antigua: mi desayuno de Fin de año de nuestra compañía.
Desafortunadamente no pude llevar a Dulce, pero este acontecimiento es muy importante para mí ya que es literalmente nuestro segundo hogar.
Mi trabajo aunque es pesado, me absorbe y a veces (las más) me desquicia y quisiera mandarlo al carajo también me ha dado muchísimo que agradecer.
Lo primero, ha sido solventar mis deudas (que ya casi acabamos..!!).
Pero me ha dejado conocer tanto a compañeras como amigas. En las siguientes fotos van a conocer a mi mejor equipo de ventas: Andrea, María y Jessli que junto a su servidora hemos estado en las buenas y en las malas. Y dejando de lado el trabajo, las cuatro se han convertido en amigas entrañables y queridísimas..
Y de aquí también sale mi mejor amiga que es Andrea, con la cual me llevó de perlas.
También salen mis supervisores, Anita y Víctor que aunque son a veces malvados y nos juntan el trabajo también nos han enseñado bastante.
Y bueno, de regalo de fin de año me lleve esas botitas café que modela Dulce.
Este gesto de parte de la empresa nos hace muy felices (tanto el desayuno como el intercambio) y por ende lo comparto, ya que aunque no contiene a Dulce más que a su servidora, es un evento que influye para todo el año en nuestro espíritu y para mí es importante que lo vean..!!!
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